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Gustavo Fabregas le escribe esto a Andres Verdana

He escrito, he vivido escuchándome frente a las ventanas y los espejos con mis poemas. He cansado a la mitad de mis compañeros, a la mitad del publico, a la mitad del mundo. Ninguno ha sido responsable por la perdida de su tiempo, solo yo cargo con ese peso. Los profesores y escuelas y colegios y universidades que les obligaron asistir a mis recitales, han sido utensilios de mi error.

Andrés, y todos los Andrés y alter egos, y seudónimos y nombres y anónimos, no comentan el mismo vicio, no se dejen seducir por los aplausos, no se dejen seducir por la belleza transformada en silencio dentro de una sala llena de hombres y mujeres que esperan la poesía. La poesía, si existe, no la pueden definir dos horas, un canapé y una copa de vino. Tampoco tus contactos, tus influencias y tus maestros. La poesía ni siquiera se lee, no se come, ni entretiene. La poesía no son estas palabras cómodas, que te llegan a tu silla o en el autobús. Si luego de lo que he pasado, puedo decir que es poesía es el arte más cercano a escupir fuego con la boca llena de whisky. Y que donde caiga ese veneno exista una llaga del tamaño de tu pasión, del tamaño de tu odio, del tamaño de tu cuerpo. Pero esa también podría ser la definición del arte o cualquier oficio que se traiga bajo la piel.

Salgan, vivan, tomen, digieran al aire, hagan del humo una silla y tiren esa silla por un puente. Maten a sus amantes, besen a sus hijos, destruyan sus las venas con una navaja para beber la sangre de todos bajo la lluvia de hemorragias y destrucción, y luego, salgan a salvar sus vidas, tengas madres, tengan hermanos, tengan sueños y pesadillas. Corran por el filo de las autopistas y no se cepillen los dientes. Pasen sin bañarse dos o tres meses para que después no puedan salir nunca del agua. Sean una vaca o un perro, sean un conejo y sientan ser la presa y el almuerzo. Vayan a cazar con tanta rabia que les impida sentir piedad.

Aun así, la poesía tampoco es eso exactamente. La poesía ni se busca ni se encuentra ni se tiene a merced de los viajeros. La poesía no es un ente ni una forma de sostener a un planeta. La poesía es solo un término de una cabeza que permite escribir de una manera determinada o indeterminada. Nadie en realidad sabe que es, ni como es, ni si dentro de mil años sobreviva algo llamado poesía. Y sin embargo dentro de su corazón caótico de inexistencia, ella esta en las cosas y cubre la vida de migajas. Ella es invisible y no sirve para nada. La poesía esta porque nosotros queremos que este algo a lo cual le podamos llamar poesía. Porque así de pobre es nuestra necesidad, así de escasa nuestra imaginación, así de escasos nuestros pensamientos.

Gustavo Fabregas, 1934-2007
(cualquier similitud con textos de Breton, Ferlinguetti, Ginsberg, Girondo, Pizarnik, es culpa de sus autores)

Comentarios

Anónimo dijo…
Perfecto.

'Ucho.
Floriella dijo…
A lo que dice Luis yo le agregaría 'sobrecogedor'. Literalmente me metí en el texto.
Has llenado mi vasito hoy...
Julia Ardón dijo…
Yo no sé, a mi no me gusta hablar de "la poesía" creo que lo que hay son poetas de poetas...como personas hay...mi abuelo hacía acrósticos polísimos...digo yo...
Anónimo dijo…
Yo tengo un idea tan confusa de lo que es la poesía que no sé si podría estar más en desacuerdo con Julia... o más de acuerdo... talves el acróstico no es en si la poesía, si no el sentimiento o lo que putas sea que haga a alguien escribir... poetas de poetas... para mi solo diferentes formas de sacarse las entrañas
Mis conceptos de la poesía (y la des-poesía) son tan confusos como los de la sister, tan confusos como que a veces -porque hay poetas y puetas, des-poetas y des-puetas que des puetrican como dijo una vez Sole-... y me dan para todo... para fruncir el ceño, para adormecerme o para quedar atrapada en una oración. Pero al fin y al cabo, yo que ignoro tanto al respecto, me alegro la vida cuando se me aparecen sus palabras.