¡Yo fui educado con odio y odiaba a la humanidad! ¡ahora no estoy más tranquilo y por qué tendría que estar todos crecimos sin entender y todavía me siento un anormal!
Las ventanas del edificio en la esquina reflejan parte del cielo. Sobre los autos y las personas que pasan algo de esta tarde transforma su paso cotidiano; somos ese reflejo que pasa de la luz a la sombra. Ese instante acabándose siempre.
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