Para mirar la nieve en la noche hay que cerrar los ojos, no recordar nada, no preguntar nada, desaparecer, deslizarse como ella en el visible silencio.
Las ventanas del edificio en la esquina reflejan parte del cielo. Sobre los autos y las personas que pasan algo de esta tarde transforma su paso cotidiano; somos ese reflejo que pasa de la luz a la sombra. Ese instante acabándose siempre.
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