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here comes the warm jets

para carito


Juntos mirábamos el cielo:
-Cuantas rayas blancas.
Dijiste.
Una a una las contaron
tus labios
hasta que los míos
se hicieron una llama de fuego,
en todas las espaldas,
las nubes,
el despertar de tu pecho
entre mi torso
y mi costado.

-Son tantas las rayas blancas.
Dije.
Y mi mano
no estaba en el aire
sino en alguna parte
de tu cuerpo,
donde el amor
es el techo
del mundo.

Comentarios

criada dijo…
no son todos los afortunados, para quines el amor es el techo del mundo... son pocos en realidad, podés sentirte verdaderamente afortunado
Carolina dijo…
Hermosas las rayas blancas, hermoso el vuelo sobre ellas y hermoso el techo del mundo que a veces también se hace suelo... Un abrazo

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