Ir al contenido principal

Mesón de paredes 47

Están son nuestras puertas; este es su ruido, su llave, su ancho. Este es nuestro corredor, nuestra escalera, nuestro alquiler reducido por las remodelaciones.
Es esta la música de nuestra casa: inicia con la regadera del vecino, la sartén eléctrica de su cocina, los gritos ausentes de su esposa. Viene de cada piso, de cada televisión o radio encendidos; de lo que la mujer del quinto b le dice a su amante junto a la almohada. Esta gente nos saluda por las mañanas, discute a quien le toca sacar la basura, llora en silencio cuando no pueden pagar la factura del gas.
El sol y el viento son el mismo para todos, el color de las paredes, ese sordo murmullo de aviones arriba de nuestra azotea.
El apartado postal reafirma el estado disfuncional en el que habitamos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Menos de la Familia

Aca algunos rostros de mi mania de reproduccion. Para la Violenta con cariño.

Una estrella lo suficientemente distante

Las ventanas del edificio en la esquina reflejan parte del cielo. Sobre los autos y las personas que pasan algo de esta tarde transforma su paso cotidiano; somos ese reflejo que pasa de la luz a la sombra. Ese instante acabándose siempre.