Ir al contenido principal

Los 68 años de mi abuelo

Frente a la casa
alguien tiró un rompecabezas,
no sé por qué me recordó a la muerte.
Estaba fuera de su caja, en la acera,
todas sus piezas esparcidas por los peatones.
Traté de encontrar cuál era su imagen.
No quise levantar nada, ni ensuciarme las manos.
Con el pie empujé por uno de sus costados
y la mujer del supermercado salió
a mirar lo que estaba sucendiendo.
Seguí directo a la parada
del autobús. Preguntándome
cómo sería, cuánto tiempo llevará
en el suelo, quién tendría el valor
de volver a armarlo.
Entonces me llegó un dolor fuerte,
un dolor sordo.
Por fin todo encajaba.
El vacío, el temblor en mis manos,
la humedad en el ambiente.

Comentarios

Amanda dijo…
Ay nooo, que fuerte Will, las imágenes y el dolor... La pérdida de mi abuelito marcó un antes y un después de mi concepción de mundo, por lo que leerte hoy fue un bombaso.

Entradas más populares de este blog

Una estrella lo suficientemente distante

Las ventanas del edificio en la esquina reflejan parte del cielo. Sobre los autos y las personas que pasan algo de esta tarde transforma su paso cotidiano; somos ese reflejo que pasa de la luz a la sombra. Ese instante acabándose siempre.

Russell museum

The cleaning lady te saluda cada vez que te encontrás con ella en las salas cada vez más blancas y llenas de gente. Bajás por un té y ella casualmente también está ahí, en busca de una silla para vos porque el lugar está lleno. -Yo no sabía que los museos podían ser esto. Pensé que estaban llenos de cosas viejas- te dice la seño de ojos almendrados, de arrugas azules y voz de terciopelo. Vos tampoco sabías que el arte es una señora de limpieza que te invita a tomar asiento cuando no hay ningún espacio en ninguna sala.

Contando huesos

"The mind is the shadow of the light it seeks." -  Jim Dodge Es en el silencio que enumero mis partes y vuelvo a ser yo mismo. Es en el ruido que la música me encuentra y cambia el paso del ritmo cardiaco. Es en la oscuridad que me lleno de imágenes y entre todos esas luces una me da plena en la frente.  Es en mi respiración que el aire vuelve al aire; yo vuelvo también y me hago presente  en el río que es solo corriente, en la sangre que es solo fluido, en los huesos que son solo el andamio del que se sostiene mi conciencia.  Es en el silencio que soy y no mis partes, que soy yo mismo y nada y soy a la vez  todo.