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Aeropuerto en Managua




Tu cuerpo siempre fue habitado por un pájaro.
Hoy te vas. Te imagino en el aire.
Veo algo parecido a una silueta plateada en la tarde.

Hace calor. Tomo de un vaso
en el que el hielo se derrite. El agua sobrante
hierve durante los últimos minutos del día.
Todo mi peso se evapora
y me deja anclado a la noche.

El pájaro que te habita se hace ceniza
y se posa en mi hombros,
solo para volver a ser pájaro
cuando amanezca.

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