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El nacimiento de una isla





Tus pasos te llevan.
 
Ha pasado la peor parte del día;
el calor ha bajado
y ya no sentís esa presión
en la parte del cráneo.

Al lado el mar, tu sombra,
miles de pedazos de plástico
enterrados en la arena.

Se forma el horizonte a tus pies;
las huellas en el agua
turban el reflejo del cielo. 

Te detenés esperando
que se vuelven a concretar sus nubes,
un pájaro, dos o tres montañas oscuras.

La marea sube

hasta que el pájaro

hace un nido en tu cabeza.

Sos la isla
      y
    nada
  importa.

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