Tengo atorada la risa tanto como la lluvia o el pasamanos. De pequeño de pequeño de pequeño. Me acaricio y el celofán azul parece que es el cielo. De pequeño nunca alcance el pasamanos, y me conforme con que las nubes tuvieran forma solo en mi cabeza. Tengo otras cosas atoradas, entre el pecho y la casa, entre el pecho y el portón eléctrico, entre el pecho y las llaves que te devolví cuando dije que ya nunca más; de pequeño de pequeño. Me toco y pienso en reírme aunque pueda hacerlo, aunque esta sensación no sea la misma. Llueve. Hizo calor hoy. Todavía el pasamanos, el silencio, la cama llena de formas que solo veo en mi cabeza.
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