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Le dice un padre a su hija






Que nunca te enfrentés
a ese tipo de fracaso,
ni a las sábanas frías,
ni a ese otro cepillo de dientes en el abandono.
Nunca intentés tirar las cartas,
el papel crepe que envolvía dulces
ni la sombra de una mano
debajo de tu almohada.

Hay gente afuera
repitiendose con dureza
que han nacido solos
y  que esa será su misma suerte
en una cama de  hospital.
Gente que cree en ese engaño
y se abrazan a las almohadas
como si ataran a un ancla.

Que nunca te dejen
sin un buenas noches
amor te quiero.
Repetilo
amor
te quiero.

Están solos nada más
los que se ahogan
y dejan que ese peso
los arrastre
hasta lo más profundo.

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