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Mostrando las entradas de octubre, 2009

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Alta Intensidad

Sobre el libro “Los Taxis nunca vendrán vacíos” de Estibaliz Solís
por William Eduarte

1: “Se debe negar lo que te conmueve” Estibaliz Solís


Es difícil leer cuando los lagrimales se te secan, las palmas de las manos, todo el cutis y la boca por dentro. Es difícil ejercer otro oficio en esta espera que el de pasajero, con la maría acumulando kilómetros pero sin chofer que nos cuente las noticias del día. Y es que en estos textos somos la reincidencia que en otros tiempos le llamábamos esperanza, o ilusión o inocencia. Pero claro, con un gran punto de giro: sabemos de ante mano que la salvación la inventaron para engañarnos.
Una vez le leí a Verónica Viola Fisher : Nosotros / respetamos el compás de otra lengua / hacemos honor al que nos dice lo que no queremos oír/.
Tal vez por eso es este un libro que incomoda, como cuando nos sentamos en la bicicleta en los días de lluvia y se nos moja todo. Un libro que hace puntos y seguidos donde duele, donde sangra, donde había que seguir explicá…

Desenfoque

Hay cosas que no existen: los rascacielos, las bajas temperaturas, los credenciales de mano. Cosas que son de invención física, atribuibles a los días de baja gravedad geográfica. Cosas que aparecen en los trenes, en las interlineas, en el plano de aquella película que nunca se concluyo por culpa de la actriz principal. Hay cosas que no existen, con nombres propios. Cosas como la memoria, los aerolitos, las raíces en azul cobalto. Cosas que sufrimos tanto como el asiento vacío, las pastillas contra el mareo, las uñas cortas. Que se nos olvidan; que son como esa mancha pequeña en los anteojos.

Miopía

Ver los aviones hoy es saber que no existimos. Que la aerodinámica nos ha superado, la velocidad por minuto, el peso de las turbinas. Ver los aviones y el miedo tan obsoleto como una nube. Ver los aviones y pensar con vértigo. Ver los aviones y sentirse en el mareo. Ver los aviones así, vencidos, pequeños e inútiles; como nos miran a nosotros desde el cielo.