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Mostrando las entradas de noviembre, 2011

Yo tengo un plan

Voy a dejar una llave en algún lugar,
voy a dejar una carta en un armario cerrado,
voy a esperar en una esquina
con un sombrero ridículo
para que descubrás
que te he estado esperando.

Desde algún lugar
vos vas a encontrar mi carta
y vas a ver a un hombre ridículo
con un sombrero.
La llave te traerá a mi,
la carta,
la luz de la esquina;
la pose ridícula y
la timidez con la que te salude.

Pero si te vas,
no abrá más llaves,
tampoco palabras,
ni espera en esquinas
bajo farolas;

si te vas
solo quedará un hombre
con sombrero
ridículo
como su espera.

Poesía

7Las cosas que pesan son tus huesos, toda tu piel, el aire. Pesan tus piedras, las cosas que te hunden,te hunden: toda la saliva, los dientes.
Te pesa el año, te pesa la oscuridad, te pesa tu pecho.
Las cosas que pesan son tus labios, el silencio; tu distancia desde cualquier lugar sin nombre, te pesa.

Poesía

Solo soy amigo de una flor
que se llama silencio
Leopoldo María Panero


4

La muerte no es la causa, ni las manos negras o la gangrena en la planta del pie izquierdo. Nada de esas enfermedades tiene que ver conmigo; yo escucho voces desde el fondo del tanque aséptico.
Cierro los ojos y es igual que tenerlos abiertos. Solo veo voces. Solo las escucho.
Me someto despacio y vomito en una hoja. También se vuelve negra. Llena de voces que casi ni entiendo.


5

Todos los días amanece igual y una luz negra se apodera de mis ojos.
Siento pesado el cuerpo, la boca, los dientes que nada muerden.
Si tuviera alma esta seria una piedra.
Pero esa es otra enfermedad que nadie me ha contagiado.

Escucho voces que me obligan, que me acusan contra el suelo.
Y me duele la sangre, como si de ella gente saliera fuera y regresara.
Gente con punzones.
El dolor es el que me duerme todas las noches.



6

Grito hasta que este dolor se transforma también en grito.
Hasta que del dolor saco la peor parte de lo que he sido,
la parte más …

Poesía

1No es nada esta poesía; sucia encomienda entre los sentidos.No es nada su amargo, su vicio salitre y de pescuezo duro. Mala, coja. Herida que se infecta todos los días para que las aves de rapiña recorran el aire. 2Aquí estoy, encadenado a la piedra.Nunca supe que esto no es un juego.
Nadie leerá lo que la mierda oculta, lo que esta en las profundidades del abismo.
Cuando llore mi madre y luego sonría como una idiota, mis palabras serán las piedras más absurdas de la noche. 3El azar ha cargado palabras en mi revólver.El que ha disparado no he sido yo, pero siel del costado despedazado y sangrante. Los perros vienen de madrugada.Esta arma no sirve para ahuyentarlos; las veces que he muerto por confiar en ella.
Ahora que apunte a mi cabeza, que tosa su fuego oscuro, que acabe con todo de una sola vez.

El sentido

Tengo atorada la risa tanto como la lluvia o el pasamanos. De pequeño de pequeño de pequeño. Me acaricio y el celofán azul parece que es el cielo. De pequeño nunca alcance el pasamanos, y me conforme con que las nubes tuvieran forma solo en mi cabeza. Tengo otras cosas atoradas, entre el pecho y la casa, entre el pecho y el portón eléctrico, entre el pecho y las llaves que te devolví cuando dije que ya nunca más; de pequeño de pequeño. Me toco y pienso en reírme aunque pueda hacerlo, aunque esta sensación no sea la misma. Llueve. Hizo calor hoy. Todavía el pasamanos, el silencio, la cama llena de formas que solo veo en mi cabeza.