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Tusojos

tus ojos en la sirenas
que dan vueltas en las ambulancias
tus ojos como lo que brilla
lo que no
tus ojos de urgencia
de tantos kilómetros por hora
tus ojos del color
cuál color cualquiera
el mejor color
de pies a pupila
del nervio óptico
el bellísimo filamento
tus ojos y las piedras
tus ojos y la palabra incendio
tus ojos y tres cuartes partes
de lo que querás
todas las tres cuartas partes
tus ojos y lo de vos
el olvido el roce lo que arde
tus ojos

allá
donde quiera
que estés volando

Comentarios

Carolina dijo…
Hermosos los ojos, las ambulancias, los kilómetros... Hay mucha fuerza allí

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.