The cleaning lady te
saluda
cada vez que te
encontrás con ella
en las salas cada
vez más blancas
y llenas de gente.
Bajás por un té
y ella casualmente
también está ahí,
en busca de una
silla para vos
porque el lugar está lleno.
-Yo no sabía que
los museos podían ser esto.
Pensé que estaban
llenos de cosas viejas-
te dice la seño de ojos almendrados,
de
arrugas azules y voz de terciopelo.
Vos tampoco sabías
que el arte
es una señora de
limpieza
que te invita a tomar asiento
cuando no hay ningún
espacio
en ninguna sala.

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