Ir al contenido principal

Las luces de la Ciudad a Oscuras

Como ha todos me han recortado la luz varias veces este mes. Volver a las candelas y al gas para la cocina ha sido un ejercicio poco atractivo; debido a mi trabajo la falta de fluido eléctrico provoca una inutilidad general en mis capacidades laborales. Alajuela ha oscuras es un pasadizo en que la gente deambula como extrañada, descubriendo luces pequeñas de utensilios antes extintos. Como tal, y sin poder emplearme en otro asunto que no sea tocar las paredes para tropezar conmigo mismo, salí una noche a ver el cielo de la provincia. Sabrán, tenemos un territorio que permite alcanzar diferentes altitudes en distancias cortas. En menos de una hora y desde Alajuela Centro me di el lujo de mirar los postes muertos, las bombillas tibias, los televisores negros sin nadie fingiendo que escucha ha alguien mientras sube el volumen del aparato. También como en las aceras, las personas se mezclaban y entre bromas y lámparas de gas hacían una representación de lo que debió ser nuestra ciudad hace muchos años.
Y desde arriba con todo apagado parecido a la cabeza de un fósforo extinto, me hizo aun mas falta la electricidad que antes. Será la costumbre de reconocerse en el desarrollo, o la noción del mismo, que perder la figura lumínica que hacemos durante la noche, traduje con mi óptica, es perder un poco algo que nos une como seres humanos. No una casa en la penumbra llena de electrodomésticos silenciosos. Más bien esa fragilidad, ese desamparo creado por la necesidad dada a un descubrimiento.
Exactamente en el momento en que se volvieron a iluminar las luciérnagas entre las calles y las urbanizaciones, supe, un poco burlándome de mi mismo, que estamos más indefensos cuando olvidamos lo dependientes que somos.

Comentarios

Floriella dijo…
Genial, genial como siempre, qué artículo tan excelente (sólo q me sobraron 3 h...)
Alicia dijo…
que ortografía carajo! pasemelos antes de publicarlos, q para algo sirva la u... (con el perdón de los pingüinos, este sí me gusta)
PD: Yo voy a hacer uno de pingüinos
lucho dijo…
jajajaja, apoyo a Alicia...
William Eduarte dijo…
tenian que ser filologos
como siempre he dicho
"desconfia de los filologos"
creo que esa frase
me ha ironizado la vida
me gusta (no miento)

Entradas más populares de este blog

Golden record

nuestra existencia se disipa en el cluster número doscientosytantos una supernova nos manda su afecto
más rápido que la luz

y nosotros

lanzamos un par de bombas atómicas sobre pueblos llenos de civiles 500 metros sobre una cancha de tenis, a medio camino entre un arsenal y una fábrica de acero

necesarias como el plástico residual en los estómagos de las ballenas
o la epidemia de sífilis provocada a esas mujeres guatemaltecas
debimos dejar precisos los monumentos de esta estupidez
la extinción diaria de 150 tipos de animales las emisiones contaminantes de los volkswagens los pastores y los que pagan su diezmo a cambio de sus promesas los pedófilos que durante décadas ocultó la iglesia católica apostólica y romana
porque los discos dorados en el voyager 1 sus 56 saludos en distintos idiomas y toda nuestra música son de un tipo de ficción que esta especie extinta no se merece

Fobos

Tal vez te acostumbraste a vivir
cerca de los aeropuertos,
dentro de su incertidumbre horaria
y el rango de contagio a ciertas enfermedades
que no saben nada del control de aduanas.
Te hiciste por dentro con el murmullo de las turbinas,
y ese motor lo has confundido siempre
con el dolor, malsano,
que además se ha hecho uno
con las cardiopatías que te inventás
al dormir con frío y sin compañía.
Tal vez te acostumbraste a la vibración
en los cristales de esta casa.
A mirar con desconfianza a los turistas
que te piden direcciones en un idioma extraño.
A no ser vos la persona en la sala de espera,
que pasa las hojas de su pasaporte para deletrear
cada país que ha visitado en los últimos 6 años.
Tal vez ahora cerrás los ojos y escuchás una explosión propagarse por la troposfera. Te sorprendés, inmóvil, sin intentar despegar
tus parpados. Atento a ese raro silencio. En las paredes, los muebles, los vasos de agua. Es un tipo de calma que nunca había
existido en tu vida.

Algo se rompe …

El nacimiento de una isla

Tus pasos te llevan.
Ha pasado la peor parte del día; el calor ha bajado
y ya no sentís esa presión
en la parte del cráneo.

Al lado el mar, tu sombra,
miles de pedazos de plástico enterrados en la arena.

Se forma el horizonte a tus pies; las huellas en el agua turban el reflejo del cielo. 
Te detenés esperando
que se vuelven a concretar sus nubes,
un pájaro, dos o tres montañas oscuras.
La marea sube
hasta que el pájaro
hace un nido en tu cabeza.

Sos la isla       y     nada   importa.