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La importancia de que sea 11

Juan Santamaría representa el valor del “pueblo humilde” e invisibilizado de Costa Rica.”
Patricia Fumero

Es su primera vez. El tambor, los bolillos, el uniforme como nuevo; no han sido en vano los ensayos en la escuela, ni los constantes regaños de la niña por agarrar al compañero de fila de marimba. Sin esperar a su familia se mete al baño, se adueña de su uniforme, se coloca el instrumento como le han enseñado.
Todavía la casa está en silencio cuando José, puros nervios, empieza a practicar con todas las fuerzas posibles. Mamá, papá, abuelo, son despertados por el sin ton ni son del pequeño. Incluso recorre los entre cuartos como un pequeño despertador desarreglado. Debido a la inexperiencia, no pasa mucho sin que el niño rompa el parche por tercera vez esta semana. Ahora son las lágrimas las que terminan de sacar de la cama a sus congéneres. Previniendo el entusiasmo de su hijo, madre y padre sacan el último parche para el desfile. Inmediatamente deja de lado al llanto para remplazarlo esta vez, por un bam bam menos apasionado.

Hasta hoy, José nunca había visto con sus propios ojos tanta gente reunida. Él pensaba que su escuela iba a ser la única desfilando por las avenidas; ahora se da cuenta que forma parte de algo más grande. Mientras en la tercera fila otro compañerito menos afortunado rompe su par de bolillos, él empieza a construir en su cabeza la importancia del 11 de abril, todos los años. Aunque sea la única vez que desfile en su vida; aunque le toque estar en las aceras todos los años posteriores.



William Eduarte para la nación

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El nacimiento de una isla

Tus pasos te llevan.
Ha pasado la peor parte del día; el calor ha bajado
y ya no sentís esa presión
en la parte del cráneo.

Al lado el mar, tu sombra,
miles de pedazos de plástico enterrados en la arena.

Se forma el horizonte a tus pies; las huellas en el agua turban el reflejo del cielo. 
Te detenés esperando
que se vuelven a concretar sus nubes,
un pájaro, dos o tres montañas oscuras.
La marea sube
hasta que el pájaro
hace un nido en tu cabeza.

Sos la isla       y     nada   importa.

La isla que desaparece

Te quedás sin nada
porque nada nunca
ha sido tuyo.
Flotás en la superficie sobre el reflejo del cielo.
No queda nada de vos
y ahí seguís

vacío.

Empuje hidrostático

El sol al mediodía
es un punto de luz absurdo.
La superficie del agua se calienta.
Casi no podés mantener abiertos los ojos,
en tus parpados habita
una mancha incandescente.

Te mantenés a flote.
Sobrellevás el paso del tiempo
ensimismado en tus otros sentidos.
No sabés si eso es suficiente
para construir una realidad.
Partes de tu cuerpo
emergen y se sumergen en el mar.

Es así que escuchás algo
muy, muy lejano.

Un grito
de alguien que al igual que vos
se está ahogando.