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living

viviste en un edificio
con el ruido constante de los vecinos
ese movimiento triste que parece una lengua
en el oído medio

viviste en un edificio
con su propia sequía
con un ascensor pequeño
con un pasadizo que no conectaba con nadie
con nada
todos los días la misma puerta
la perilla que activa tantas manos
a punto de las lagrimas
sobre la colcha

viviste en un edificio
con un solo código postal
con la reproducción de las especies
de alguna manera interrumpida

ese edificio
que en su reverso
podría estar lleno de cadáveres

Comentarios

Julia Ardón dijo…
uy.
fuerte.
bueno.
Camila dijo…
excelente.

No se si ha leido un hombre que duerme de Perec.

Por aquello le dejo este link para cuando tenga tiempo http://www.youtube.com/watch?v=S8XBALHA9Jg
William Eduarte dijo…
gracias camila
lo voy a ver con atencion
un abrazo

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.