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Jet lag


En un aeropuerto en Newark un carterista saca de un bolsillo los restos de su infancia. En un aeropuerto en Domodedovo el ruido atormenta por las noches al único taxista del mundo que toca su pecho como si se tratase de un violín. En un aeropuerto en Alajuela mi tío todavía se despide sabiendo que es la última vez que va a verme caminar por ese pasadizo.
En un aeropuerto en Barajas vos escuchás mi nombre como si fuera parte de una pesadilla, un eco que se desvanece en las bocinas del sistema de comunicación internacional.
En un aeropuerto en Cuzco alguien sube unas escaleras eléctricas pensando en todas las manos que sobre la baranda encontraron tristeza. En un aeropuerto en Managua el calor le seca la boca a los pájaros y los hace arrastrarse por el asfalto hasta cocinarse.
En un aeropuerto en Heathrow unas valijas son abiertas y en vez de una bomba lo que estalla es una cajita de música. En un aeropuerto de Comalapa un avión despega vació y eso me hace pensar en las noches en que yo mismo he dormido solo.
Caigo sobre el sillón, en la sala.
Un eco se desvanece en los parlantes de mi casa y se parece al ruido que los pájaros hacen al marcharse, al ruido de los niños que lloran cuando se pierden, al de los pitos de los carros viejos en las calles.
Hoy que en mi cama se acuesta la sombra de una hélice y me hace compañía.

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.