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Jet lag


En un aeropuerto en Newark un carterista saca de un bolsillo los restos de su infancia. En un aeropuerto en Domodedovo el ruido atormenta por las noches al único taxista del mundo que toca su pecho como si se tratase de un violín. En un aeropuerto en Alajuela mi tío todavía se despide sabiendo que es la última vez que va a verme caminar por ese pasadizo.
En un aeropuerto en Barajas vos escuchás mi nombre como si fuera parte de una pesadilla, un eco que se desvanece en las bocinas del sistema de comunicación internacional.
En un aeropuerto en Cuzco alguien sube unas escaleras eléctricas pensando en todas las manos que sobre la baranda encontraron tristeza. En un aeropuerto en Managua el calor le seca la boca a los pájaros y los hace arrastrarse por el asfalto hasta cocinarse.
En un aeropuerto en Heathrow unas valijas son abiertas y en vez de una bomba lo que estalla es una cajita de música. En un aeropuerto de Comalapa un avión despega vació y eso me hace pensar en las noches en que yo mismo he dormido solo.
Caigo sobre el sillón, en la sala.
Un eco se desvanece en los parlantes de mi casa y se parece al ruido que los pájaros hacen al marcharse, al ruido de los niños que lloran cuando se pierden, al de los pitos de los carros viejos en las calles.
Hoy que en mi cama se acuesta la sombra de una hélice y me hace compañía.

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