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Piel de Demonio



No es fácil entrar en un libro que además de auto destructivo provoca tanto nauseas como ternura. Que te lanza de la casa al prostíbulo, que en diferentes circunstancias pueden parecerse, o por lo menos ser el dorso, la moneda invertida, el espejo de dos caras. Esa es la facilidad de Marito, tendernos trampas en esa dualidad, ese forcejeo entre dos dimensiones, siendo las dos caóticas, inexplicables, irreverentes, insoportables. Porque para quienes lo conocemos, él es un poco su libro, La Curvatura del Silencio, dispar en medio de una caricia o un golpe certero al hígado. Es el camino retorcido de un hombre razonable, aunque para ser justos, puede ser lo contrario. No le demos ninguna ventaja a Mario Leon Rodríguez, ya tomadas en su libro que recién ve la luz gracias a la Editorial Costa Rica, con una delicadeza de un operador de camión de basura sin igual en estas latitudes centroamericanas.
Desde su compra y venta, El Aire que Respiras, acepto responder un duro interrogatorio, como culpable qué es, de este libro.

¿Cómo fue el proceso de creación de La Curvatura del silencio?
El nombre original del libro era Los cuadernos del salvaje demonio,
y empecé a escribirlo hará unos seis o siete años.
Poemas sueltos, cuadernos que poco a poco adquirieron cuerpo.
Cuando el libro es aprobado por la ECR estaba saliendo
Cuaderno de Rencores…
demasiados cuadernos, aparte de esto
el título (muy largo además) cae en un lugar común que
dejaba de ser expresivo para mí. Y, de momento, lo menos que
me interesa es jugar al atormentado o al maldito. Estoy muy
viejo para esos descalabros adolescentes. La curvatura del
silencio
es un verso del libro que un amigo muy cercano me
sugirió como título. El título me gusta porque hace referencia
al silencio que se nos devuelve, el silencio que no podemos
postergar por más tiempo. ¿Cambios? Eliminé un poema, el
epígrafe original del libro era parte de una canción de Rocío
Moreira donde hablaba del salvaje demonio, al cambiar el
nombre el epígrafe perdía su sentido.
El libro es muy espontáneo. Yo no hablaría de influencias
y, lo confieso, a mí no me interesa leer poesía… hay otras
prioridades para mí a nivel de lecturas. El libro nace con
un San José de locos en hora pico a cuestas, noches de delirio
alcohólico y soledad, melancolía… el libro es un intento
de conversación conmigo mismo.
 
¿vos sos el salvaje demonio?
No soy tan peligroso. Para esta pasarela me he puesto
muchas pieles, nunca me han quedado bien las pieles
de chico duro.En mi caso, y como decía Fernando Vallejo:
la procesión va por dentro.
 
¿significa algo la curvatura del silencio?
La reconstrucción de mi infancia a partir del que soy hoy.
La reclamación del espacio para estar triste, para estar eufórico,
para la melancolía, para curar los recuerdos. Es un paréntesis
en el pleito conmigo mismo.
 
¿Por qué la poesía?
 
Soy un poeta intermitente. No soy poeta de oficio.
Escribo poesía como notas para mis cuentos y para la novela que
he venido postergando.
 
¿te declaras un poeta?
 
No, la mayoría de poetas que conozco gozan en la
autoflagelación, son asiduos de la tristeza y en ese equipo yo
no juego: yo mejengueo con la risa y con la vida.
 
¿te duele dejar la calle por la silla?
Nunca he dejado la calle… ni pienso dejarla. La silla es
útil, la calle es vida rabiosa y escandalosa.
 
¿ves tu libro como un fenómeno dentro de la institucionalidad literaria?
 
Es diferente porque no se vanagloria de sí mismo,
funciona más bien como detonante de una nueva generación
de escritores.
Digámoslo así: podemos iniciar una nueva forma de hacer
literatura, nuevos o viejos escritores escribiendo más que
posando. En este caso es más importante lo que escribes
que lo que presumes en la pasarela.

¿existe nueva poesía costarricense,  existe poesía en costa rica?
 
Poesía puede ser cualquier cosa, el poeta es grande cuando
puede hablar con el pueblo cara a cara sin avergonzarse de sí
mismo o de lo que ha escrito. La poesía es para todos. La
palabra es la guerra, la derrota y la redención de la enorme
mayoría.
Lo que más se publica en C.R. es poesía; sin embargo,
nunca la poesía costarricense ha estado en el boca a boca de
la calle. La vida cultural de este país pareciera que sólo ocurre
en San Pedro, lastimosamente C.R. es San José y la
mayoría de poetas ticos bailan en este pequeño reino de f
ábula kitsh con Ningüenta y Corazón de Jesús.
Existe poesía, pero poesía para todos. Y es simple: ni los
barrios del sur, ni las provincias, ni la gradería de sol del
Saprissa, ni los paisas de la Merced cada domingo se sienten
parte del hacer cultural. Falla el gobierno, fallan los
escritores y, peor: es un problema de sensibilidad social.
La poesía costarricense es excluyente.
La poesía costarricense no va para ningún lado mientras
insista en sus sectarismos, sus pequeñas tribus.
Mientras insistamos en nuestro egoísmo e insolidaridad
seguiremos dando vueltas sin fin en una insana noción de
castas, condenas e indiferencias.

¿proyectos en camino?
 
Tengo inéditos dos libros de cuentos, uno está listo (Besos)
y estoy trabajando en el otro
(Sodomía, cerveza y muerte); ambos libros son como mis
consentidos, he escrito algunos poemas
sueltos (Lobo de piel cansada) pero el verso ya no es buena
herramienta para mí. Me siento más a
gusto con la narrativa.

Dejamos las preguntas, que ya bastantes impertinencia profesaban. Y es que no hay mejor presentación, recomendación que ofrecerles la oportunidad de adquirir el libro. No sin antes advertir, algo que hasta al autor ha dicho en todos sus poemas. La Curvatura del Silencio es el proceso de un hombre que saca agua del caño para convertirla en cerveza.

Comentarios

Floriella dijo…
Excelente entrevista, Willy. Me encanta como habla ese se#or. Fijo compro el libro, promete.

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