The cleaning lady te saluda cada vez que te encontrás con ella en las salas cada vez más blancas y llenas de gente. Bajás por un té y ella casualmente también está ahí, en busca de una silla para vos porque el lugar está lleno. -Yo no sabía que los museos podían ser esto. Pensé que estaban llenos de cosas viejas- te dice la seño de ojos almendrados, de arrugas azules y voz de terciopelo. Vos tampoco sabías que el arte es una señora de limpieza que te invita a tomar asiento cuando no hay ningún espacio en ninguna sala.
Comentarios
Ahora es un pobre viejito que merece compasión. Las consecuencias de sus actos, yo que creo en la reencarnación, estoy segura las recibirá en otra vida...hasta que sane...y tendrá que volver todas las veces que sea necesario hasta que aprenda...
Creo en la justicia, pero no creo en ese tipo de venganza "personalisada".
uno malo
como el pinocho ese