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Aerodinamica

¿Los aviones nos pueden dejar ciegos? Eso preguntaría yo si tuviera cuatro años y por primera vez me llevaran al aeropuerto a ver como despegan esas gigantescas naves hechas de materiales parecidos al papel aluminio. Me lo preguntaría y con sinceridad, luego de que chocaran contra el sol en lo alto de las nubes. Después seguro pensaría que si tienen la capacidad de hacernos sordos. Ese ruido tan cercano, tras la malla y mis manos de cuatro años sorprendidas por ese estallido.

Alajuela con aeropuerto es, sin dudarlo, donde los ciudadanos están más acostumbrados a cohabitar con esos seres de metal que diariamente aterrizan y despegan. Tal vez por eso no comprendemos como algunas personas deciden ejercer sus horas de ocio cazando aeronaves. Nos resulta ilógico excitarnos ante el milagro de la aerodinámica por pura costumbre, como si los siglos de puros sueños por volar se borraran gracias a la monotonía. Después de todo, hasta hace escasos años éramos los únicos con un puerto aéreo internacional en el país. Los que hacemos el viaje a la capital, al llegar a esa intersección seguramente no nos imaginamos que es pasar la tarde con dolor de cuello, a pesar del semáforo en rojo que rigurosamente nos hace buscar en la pista algún signo de despegue. Secretamente, en nuestro más intimo reflejo, seguiremos siendo absorbidos por lo que hace dos siglos era imposible.

Seguiremos siendo ese niño de cuatro años que escucha la respuesta de su padre, aforrándose de la cerca que rodea al Juan Santamaría: Sí, un brillo de esos aparatos nos puede dejar ciegos.

Comentarios

MAE, mae, mae.

Muy tuanis, acomodó en palabras todo lo que yo presentía que alguna vez escribiera sobre eso. Y no le había "hallao la comba al palo".
Floriella dijo…
Willy, qué rajado. Está pero genial.

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La palabra incendio

Tratás de entender
qué pasó.
Te da la luz  de la primera mañana
y distorsionados, algunos momentos
de la noche.

Juntás las piezas,
detectás los síntomas;

la resequedad en los labios,
el mareo, la levedad.

Un punto en el pecho que arde.

Es esto con lo que no podés.
El eco de una palabra todavía en su boca
que consume los restos
de la casa.

Menos de 5 mm de diámetro

1
No sé quién los encontró, pero estos cuerpos en la orilla se pueblan de curiosos.
             Que preguntan.              Que murmuran.
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para abarcar la costa.
Alguien deja caer la tapa
de su refresco gaseoso. La multitud que crece
la desaparece en la arena.
Esta especie obsesionada con los monumentos
la sobrevivirán sus desperdicios.



2
         Abren          el estomago de los cetáceos.                                         Plástico. Luego los de algunos peces.                     Plástico.
De los mamíferos más cercanos.                                       Plástico.
Llegado el momento se preguntan por sus propias entrañas.
                         Plástico. 
Llegado el momento
se preguntan
por su comida recalentada.
                         114 partículas por plato.


3
Hoy tendrán esta pesadilla:
se imaginarán encallando                en alguna orilla
                …

Chulel

es el alma de algunas personas  que tiene el poder de manifestarse  con forma animal.

Vos lo encontraste,
ese río diminuto de sangre. Tus pasos deshicieron su cause
hasta este momento.

No sé a qué has venido,
si ese brillo en el fondo de tus ojos
no es más que otra lanza en este costado.

Tu figura es una silueta oscura
contra la luz
de una luna casi vacía.
Te escucho respirar. Te escucho acercarte.
Un río rojo y diminuto
dejá un surco en la tierra
mientras se seca.