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El país que nos toca

Dados los resultados hasta el momento por el Tribunal Supremo de Elecciones, un país dividido ha elegido ratificar el Tratado de Libre Comercio. Un país con dos fuerzas encontradas que les toca convivir entre cincuenta y un mil cien kilómetros cuadrados. Yo pertenezco a la parte de Costa Rica que opta por un modelo de desarrollo equitativo para todos los ciudadanos y ciudadanas, solidario, pero principalmente autóctono y sin compromisos que pongan en riego la integridad de la soberanía nacional. Esta parte de Costa Rica dijo No con coraje, con trabajo, con la fuerza de un corazón que unió diversos sectores de la sociedad y no descanso hasta pasadas las seis de la tarde. Ahora nos llevan a una Costa Rica que no queríamos, donde el poder adquisitivo y la maquinaria industrial se va a imponer a la vida y a las necesidades de los sectores menos favorecidos de la sociedad.

Con toda este peso, yo, William Eduarte Briceño, productor audiovisual y costarricense, he decidido seguir buscando el modelo de desarrollo que quiero para mi país. He decidido convertirme en un fiscal de cada empresa nacional o transnacional que atente con los derechos de los costarricenses, en un fiscal en cada tema que nos perjudica de este Tratado de Libre Comercio, en un fiscal de este y cualquier gobierno que con miedo y engaños imponga su voluntad.

Es hoy, pasado el referéndum, que apenas empieza la verdadera lucha. Con la ganancia de saber quienes están de mi lado y quieren una Costa Rica diferente a la que nos toca en manos de empresarios. Es en esta Costa Rica donde mi corazón seguirá diciendo no y no se cansara de latir por quienes lo necesitan.

William Eduarte Briceño

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Comentarios

increíble, bravo.

y lo secundo
lucho dijo…
Amen
eunicebs dijo…
Sus palabras me alientan. Hoy día que tantas personas trabajamos por vivir en un lugar mejor, nos queda la satisfacción de que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance.
Nat dijo…
Gracias Will.
Estoy con vos y con todos los que dijimos NO, los que todavía creemos en lo que votamos, los que no nos quitamos los pines, ni botamos las camisetas. Los que pretendemos seguir luchando por el país que queremos.
silvia piranesi dijo…
pues eso de que a partir del 8 ya todos somos costarricenses, nada que ver. Yo sigo pensando en un gran NO pegado a la frente.
Sirena dijo…
¡aquí estamos y no nos vamos! Un abrazo, ya ando buscando intentos más o menos terminados. Te los envío pronto!
Literófilo dijo…
El No se tatua en el corazón, esta lucha apenas empieza si el gobierno no entiende por las buenas, entenderá por las malas...

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El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.