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El Telescopio Reversible

Sobre el libro "En el Otro Patio" de Maria Morales
por William Eduarte

Ambassador

Era tarde y llovía. Como en el cine negro; yo perseguía un carro que perseguía otro carro: lo que comúnmente llamamos presa. En medio del caos se tiende a tirar la mente hacia cualquier lado posible, en este caso un hotel venido a menos por el parque Juan (Alajuela). Para seguir con la estética expresionista, loas automóviles convertían a los huéspedes en humo; grises, pálidos, ojerosas personas que corrían a sus habitaciones. Menos uno. Èl o lo que yo creo que era un él, inhalaba el ambiente como ligándolo con un cigarro, doble porción para este Caponé importado. Miraba la puerta del lobby, sentado en un sillón obviamente gris. No sé si era precisamente una mirada perdida o una búsqueda incisiva, pero aquel hombre esperaba algo. Algo que por lo menos durante los minutos que tarde en llegar a la luz verde del semáforo no descubrí.

Justamente uno de los primeros poemas que leí de “En el Otro Patio” me transporto de nuevo al extraño episodio. Al parecer lo lúdico y lo racional a veces si pueden colisionar directamente. Ambassador, texto al cual hago referencia, ejemplifica bastante lo que María hace con sus lectores: provocarles una serie de sobredosis que lentamente involucran agitaciones masivas de conciencia e imaginación. Del más crudo realismo crítico a la hiperventilación de figuras propias del surrealismo.

Si esta poesía fuera una película muchos dirían que están viendo una obra del cinema verite. Cinema verite propio de una autora con la capacidad de asombro de un niño de 3 años, pero con la malicia de un adulto mayor de noventa.


Visita Guiada

En este libro viven muchas personas. Una que canta, otra que canta también pero de reojo ve a los vecinos quitándose la ropa. Esta la niña que escucha atómicamente al copero acercarse a tres cuadras, esta su amiga que corre esa distancia y se lo restriega en la cara a la atómica. Estamos todos nosotros al costado de la pizza recién traída a la mesa, con la bendita ignorancia de quien come tranquilo el escupitajo vengativo del mesero.

Es un libro para encontrarse a sí mismo a través de las manías, en los ojos de alguien que no juzga estas, sino que las reinterpreta a su voluntad.

En el Otro Patio” están todas las Marías posibles: la grande, la pequeña, la que escribe, la María que quiere sorprender al espectador / lector clavándole el lapicero en la nuca. Y a su vez lo conduce por estos paramos a veces de psicodelia, a veces de ventanas vecinas a plena luz del día.


Sobredosis de jarabe para la tos o el telescopio reversible

Cualquiera que haya intentado uno de las dos cosas se va a encontrar con esta idea: el margen entre lo posible y lo imposible siempre depende de que tanto nos arriesguemos a transgredirnos. Que tanto nos restrinjamos a quedarnos en los límites o saltar por ellos como en la suiza: cada vez más rápido hasta que no podamos más.

Este efecto es claro en el curso de lectura de este libro, con la diferencia que la velocidad es continúa. Es un libro que nos pasa por encima, que nos toca esa necesidad de asombro disminuida con los años.

En mi caso, me dio un final a ese instante en que el Capone importado fumaba durante la tarde. Un final abierto, un final en el que me encuentro sentado también en el lobby, y soy el capone, la mujer de tacones y la expectativa por que lo inimaginable siempre suceda, aunque sea solo para el papel.

Comentarios

Estuvo vacilona esta intro al libro de Merry Cherry
Maria M. dijo…
grande will!!!!! gracias
CAQ dijo…
Saludos
Grato ubicar tu blog.

Carlos

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