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Sobre los vacíos

Estas fechas para algunos son de nostalgia. Se genera una introspección a partir de lo que nos hace verdaderamente falta. Sentimos más grandes los vacíos en la cama, en las fotos de familia, en los abrazos desaprovechados; la cena de navidad con menos platos nos duele tanto como recordar a ese miembro de la casa que siempre se quejaba en voz baja.

Yo recuerdo a mi abuelo. Todos los veinticinco que cruzaba la calle para despertarlo temprano. Reunidos alrededor de las sobras del día anterior en el almuerzo y ver la tele aunque no dieran nada bueno. Mi abuelo le daba un sentido a estas fiestas fuera de lo religioso o lo vacacional: para él siempre fueron tiempos de pasar con quienes uno más quería. Como buen alajuelense no faltaban sus bromas, sus sonrisas, sus sorpresas escondidas bajo la manga. Ese detalle que valía la espera del todo el año.

Al dar las doce el primero de enero siempre nos decía que ese era su último año. Ahora sé que era su modo de motivarme a abrazarlo más fuerte y decirle que él iba a vivir más que yo. De alguna manera todavía sigo creyendo lo mismo; esos vacíos no son tan dolorosos porque mi abuelo siempre los llenó lo suficiente como para que me alcance todavía. Para que su presencia sea tan exacta como mi recuerdo.


William Eduarte Briceño para la nación


Comentarios

Julia Ardón dijo…
qué bonito.
james dijo…
Willis, excelente.
No se como decirlo, pero creo que ud. entiende.

pura vida.
Palabra Cero dijo…
Mae qué lindo texto!!!

Lo leí un poco tarde de las fechas, pero aún así me llegó un montón!

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.