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el átomo de silicio

Go away from my window
Leave at your own chosen Speed
Bob Dylan

El vidrio es lo más próximo al mar. Esa intangibilidad hecha en la arena, ese peso muerto recorriendo el agua; esa sensación como un reflejo donde somos nada. Poco concuerda con la pereza de enfrentarnos al mundo más allá de esta ventana, más allá de estos pasos.
El vidrio es lo más próximo al mar y detrás de su brillo solo existe algo que tiene nombre en la memoria. Nada queda de la marea. Nada queda del llanto de las gaviotas o la sangre de los marinos y sus barcos. No hay sal en el dorso de esta imagen.
Esa es la ciudad y esos sus habitantes: fantasmas que se arrastran todo el peso de la tierra. Aun así el viento que los empuja no es marítimo y el sudor que cargan no esta lleno de peces.
El vidrio es lo más próximo al mar. Es esta una nueva forma de ahogarnos.

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
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tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

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y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
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La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
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y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

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Holoceno

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después de matar
a un animal.
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la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.