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Largaduración

vos amás algo que ves algo que camina
amás su distancia su brisa
vos hacés de una persona otra y la llevas oculta
amás su distancia su silencio
iniciás planes paseás a sus perros
vos tocás su boca olés su ropa intima
existen dos personas y amás
como se aman las cosas que casi son propias
en tu cabeza suelen convivir la forma en que te miran
amás su distancia su mano oculta bajo la cama
la talla de sus voces preguntándote por este día
o susurrando en el sueño tu nombre tantas veces
amás y en algún momento algo se rompe
la gente se va se muda viaja se mueve
y te queda una persona huérfana
con la que hablás hasta el cansancio
esa no te deja
esa persona que amás
su distancia
no la superás nunca

Comentarios

Estimado William: Es un extraordinario poema, búsqueda y recuerdo de ese ser intagible que regresa de memoria en memoria.
Saludos desde esta cueva desamparada
Lia Sotos dijo…
Ay cabeza, cabeza...

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.