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Nuevo

Abrir el procesador de texto. Crear un documento nuevo.
La página en blanco, el silencio de las teclas, la tibieza del monitor.
Escribir que abrís el procesador de texto, que creás un documento nuevo.
Las letras sobre el vacío, las pulsaciones en el teclado, la estática de la computadora.
Escribir que escribiste abrir el procesador de texto, escribir que escribiste crear un documento nuevo.
La nada, ese sudor frío en el cuello.
Dejar fuera de esta repetición que también sentías lastima por vos mismo.
Cerrar el documento.
Guardar.

Comentarios

Pelele dijo…
La repeticón de lo repetido, como en el río, nunca es igual, se van y nos van desplazando, a veces hacia lo banal- la lluvia que llueve-, aveces, como un mantra, a territorios insospechados.
Lo patético y confesional, como estética, me gusta.
magjogui dijo…
Le dejo la versión g33k de su poema =)

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Saludos

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.