Ir al contenido principal

Contra el matrimonio



              El infierno es un lugar solitario
                                       Charles Bukowski



esto es lo que nos queda
la cordialidad a tres cuartos de la boca
como si el aire no fuera lo suficientemente liviano
la piel áspera e higiénica
el calor del inodoro y un basurero
lleno de nuestros más íntimos desechos

nos quedamos en el sofá
hasta repetirnos en el noticiero
o tal vez al filo de la pantalla muerta
con el reflejo de dos personas
que se detestan 
con reserva

el reloj y nuestro sexo lleno de profilácticos
son torturas más que merecidas

nos culpamos con frecuencia
callando en la amargura
el café que siempre
nos sabe rancio

esto puede ser el amor
te digo
otra de sus formas
delineada
por completo
en la venganza


Comentarios

Dani dijo…
uf.
Julio Ramírez dijo…
muy bueno! voy a seguir leyendo los demás!

Entradas más populares de este blog

Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.