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Locomoción



En este parqueo
existen solos
otros dos automóviles.

Una luz fluorescente
protegida por una cerca de navajas
que me deja caminar
de mi puerta
a la ventanilla de cobro.

Estoy rodeado
por ese filo,
pienso.

Así es que escapo
de ese territorio
destinado a la permanencia.

Ya bajo la noche
un sudor frío
resbala por mi espalda;

las nubes
arriba
también
están quietas.

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
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comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

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vas a comprar una cama estrecha
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Si las corrés, las cortinas,
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ese tiempo
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No hay nada
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ya no te podrás salvar
nunca.