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Caer bajo la noche




Alguien que grita es sobretodo, una capa de nervios deslizándose por la noche.
Eso que escuchás y que te toca desde los extremos de la oscuridad es algo roto, sin rostro, con la voz deforme pasando por una garganta.
Un grito hace eco dentro de cualquier cuerpo; por eso temblás y muy dentro de vos, el grito se repite en el escalofrío que se revuelca por la espalda, la cama, el vidrio de las ventanas.
Mirás hacia la nada, bajás las cortinas, llevás al silencio a otra parte.
Pero alguien que grita, que vuelve a gritar y que se ahoga en su propio grito hasta callarse es,
por sobre todas las cosas, alguien que se desliza por la noche hasta romperla.

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