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La llamada



Mi perra va al bosque
y desde la distancia
escucho como le ladra
a los otros animales.

Luego regresa
a su plato,
al agua del tubo
y a las almohadas tibias.

Yo le cierro la puerta
para que no salga
durante la noche.

La perra siempre esta inquieta
y mirando la oscuridad
se refugia en mis manos.

Es un animal domestico
que nunca sabrá
lo que es ser
libre
o salvaje.

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Cuartos casi vacíos

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de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
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          que estás de la tierra

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Si las corrés, las cortinas,
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No hay nada
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ya no te podrás salvar
nunca.