Vení, le quiero hablar a tu cuerpo
de la misma manera en que un hombre mutilado
lo haría. Un hombre que se ha comido sus manos
y no tiene más que su boca para acercarse a vos.
Hagamos que este silencio se llene de saliva.
No tengo otra extremidad más que mi lengua.
Vení, quiero conversar con sus heridas
y con su incertidumbre.
Ahora que creo no tener mis manos
acercá tu cuerpo para decirle
que ya no podrá alejarse
nunca.
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