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Oferta y Demanda

Hoy paso la posibilidad y me dio un papel. Nos dio, porque era un volante. Cuando recibimos cosas tan utiles, vos y yo, y tal vez aquel que empapela la pared con recortes de revistas, nos hacemos a un lado, entramos en el margen de la repentina iluminacion. Entonces sabemos que piensan en nosotros. QUe nos tienen servicios, promociones. Pasamos la mano por el lomo de esa esperanza. Que les somos necesarios.
Y asi mas tarde, con un anuncio de tv, o la noticia del periodico hablando del progeso cuando sobre el plato solo el arroz y el repollo son cotizados en la mesa. Nos requieren, nos piden, se preocupan de como aceptamos su fe.
Hoy la posibilidad me ha dicho: que bueno que has aceptado mis palabras.
Fue como si el viento me escupiera asco en la cara y lo ignorara.

Comentarios

james dijo…
hey Bwoy!, Este esta fabuloso, ojala que mas personas se dieran el chance de pensar y ver la realidad.

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.