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Música Propia

Cada cuerpo tiene un ritmo. Cada persona se mueve bajo una música propia que le hace accionar de manera única las válvulas cardiacas. Para algunos esa música es cercana a algo que conocemos como bolero, para otros tendrá algo más fuerte, una salsa o un rock and roll. Pero para una persona en especial que se instala de tanto en tanto en el Parque Central de Alajuela, esa música interna es la de unas maracas.

No sé cómo se llama, tampoco de qué parte de Alajuela es, pero al nombrar los iconos del Parque él es uno de ellos. Por monedas el Maraquero (su nombre para esta columna) ofrece el intercambio perteneciente a una rocola: la canción que escojamos, en su voz, al ritmo de sus maracas. Por su boca se han reproducido desde José Alfredo Jiménez hasta el último éxito en la radio. Todos con su matiz y acorde al talento propio del intérprete. Inclusive atiende ocasiones especiales; canciones de boda, de cumpleaños, de aniversario pueden ser contratadas para celebrar dichas fechas. Además se puede contratar para otras personas, escogiendo la canción y al objetivo (dentro del rango del parque).

Como cada persona, las ciudades y los parques también poseen música. En el caso del Parque Central, además de campas, autos y gente, el recuerdo de esa música se acciona con un par maracas.


William Eduarte para la naciòn

Comentarios

Julia Ardón dijo…
foto, foto!!!
lucho dijo…
Las primeras lineas de este articulo las sacaste de un poema tuyo. Saludos!
Naty dijo…
en ln dónde salen, pa buscar?

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.