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2700 metros de altura

Usualmente los recuerdos que tenemos de la infancia son borrosos, como espejos pequeños por donde se asoman retazos de uno, que apenas se reconocen o sabemos interpretar.
Como alajuelense uno de esos segmentos sucedió durante un viaje al Volcán Poas. La excusa era mi cumpleaños y para exagerar la calidad de mi memoria, un día entre semana en que misteriosamente estaba despejada la zona.
La visión al asomarme a la boca de aquel monstruo me dejó paralizado, sosteniéndome a como pude de la baranda de madera. Esa no fue más que la herida superficial de la impresión; al lado del volcán mi padre y mi abuelo se veían reducidos a mínimos elementos del paisaje. Así supe lo frágil que es un ser humano. Comparando las personas más grandes que había conocido con la inmensidad de la naturaleza, sintiéndome mas pequeño ante sus presencias.

William Eduarte para La Nación

Comentarios

estíbaliz dijo…
Está hermoso. Superación total a los pinguinos. Las personales son las q mejor le quedan la verdad, no les tenga miedo.
Literófilo dijo…
Recuerdos, recuerdos, recuerdos, recuerdo hablando de recuerdo que ya no me acuerdo de nada.
Julia Ardón dijo…
qué pieza más hermosa William...
la voy a poner en el pez

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

Holoceno

No hay nada
después de matar
a un animal.
De qué te sirve vos
la certeza de su cuerpo que se suspende sobre la inmortalidad;

ese tiempo
detenido
en sus peores horas.

La sangre, el vacío dentro de unos ojos,
el olor a pólvora.

No hay nada
pero temblás;

ya no te podrás salvar
nunca.