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autorretrato

escribo de lo que son sus cuerpos para el olvido
esta especie de sudor que transita
por el dorso de los años
de como las almohadas son tímpanos
de hielo que nunca se derriten en mi casa
y sobre todo
de esa música inexistente en el aliento
que me asfixia con el mismo peso del aire

escribo como otra forma de no culparme
por todas estas ausencias
para mantenerme a flote
aunque esas manos invisibles
todavía me persigan en cada espasmo
hundiendome debajo de la alfombra
sepultando la única capa de sangre
que hierve bajo la cama

escribo y miento
y las escucho reír entre los corredores
odiando mi silencio
compilando mi anatomía
para luego reprochar lo que me he equivocado

escribo porque vuelvo a cometer los mismos errores
y hago inútiles todas mis promesas
apostando lo que quede
sin mucha oportunidad de triunfo

escribo
y en el fondo
soy el único que todavía
no aprende
lo que cuesta la derrota

Comentarios

cristina dijo…
si, cuesta
un abrazo grande!
saludos

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.