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Deja vu

Sé que te gustó esconderte.
Lo supe al otro lado de la calle
cuando te quitabas el abrigo
y te marchabas en ese otro carro.
Sé que no mentías
y que esas lagrimas
parecían ciertas.
Te tocó lavar las sabanas
hasta que no quedara registro alguno.
Quitar un par de fotos
colgadas en la pared.
Pasarán los años
y tendremos la misma suerte
de dos desconocidos compartiendo
un momento del pasado.
Ese recuerdo se volverá pálido y frágil,
ausente y vacío.
Posiblemente olvide
que lado de la cama te gustaba más
o en que parte de tu cuerpo
cabía perfectamente mi mano.
Nos veremos nuevamente
para hacer una especie de tacto
sobre lo que ha hecho el tiempo
con el otro.
Nos apartaremos de nuevo
y cada quien envejecerá a su modo.
Yo tendré un dolor sordo que perderá su razón
pero no su intensidad.
Sabré de algún modo que no mentías
y que todavía esas lagrimas parecen ciertas.
Al otro lado de la calle
una mujer siempre se quitará su abrigo
y se marchará bajo la lluvia.

Comentarios

Nat dijo…
De fijo no te mentía. La vida tiene formas misteriosas. Un abrazo.
Genial poema, me llegó!

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.