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latido

no cruzamos del todo
permanecemos en el umbral de la puerta
bajo dos tipos diferentes de luz artificial
esperamos con las manos frías
bajo la ausencia de lluvia
no nos movemos
nuestro propio corazón
se ha detenido en la memoria
aunque nuestra cabeza viaje
a lo que ya nunca va a repetirse
el ruido del timbre
interrumpe tantos años quietos
alguien se ha ido
alguien olvidó
que forma de despedirse
es la correcta
alguien que te asalta la garganta
la sangre
los brazos
no cruzamos del todo
permanecemos en el umbral de la puerta
a miles de kilómetros alguien llora
lo estamos escuchando
y no podemos cruzar la puerta
es esta una distancia
insuperable

Comentarios

Qué bueno mae!!
cristina dijo…
fuck! me queda un nudo en la garganta
Silvia Piranesi dijo…
se me había olvidado esa palabra, insuperable
Sherezada dijo…
sii, insuperable, "cuando alguien se ha ido, alguien se olvidó", que hermosa entrada, bueno y porque no decirlo, que dolorosa... saludos desde México. Besos.

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.