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Song for F.

Solo nosotros
los que tomamos las pastillas a tiempo,
los que visitamos la sala de emergencias,
los que no ingerimos nada prohibido
por una salubridad publica.
Los que tenemos trabajos estables, una hipoteca,
y poco sarro en los colmillos.
Los mentirosos, los gentiles, los acartonados.
Los que nos rendimos fácilmente, a los que cambian
sutilmente sus novias, los que siguen esperando
el cheque mensual en el correo.
Los que tenemos tarjetas de presentación,
los que llegamos a tiempo a cualquier lugar,
los que guardamos más de un traje, un walkman, un diccionario.
Los que no vamos a la cama sin profilácticos ni lubricantes,
los que presenciamos los partidos desde el sofá,
los que alguna vez empezamos un régimen alimenticio,
y abandonamos el futbol, la bebida, los amigos sin pareja.
Los callados, los correctos, a los que nos domesticaron.

Nosotros
los cobardes,
los que apenas acertamos a llorar en el cementerio
y señalar con un dedo frágil
cuál será el próximo.

Comentarios

P. dijo…
En este, la palabra "domesticaron" resulta hiriente.

¡Muy bien logrado!

Me parece muy llamativa (por fresca) la sensación de angustia que surge de la predictibilidad y la resignación.

Me gustó mucho.
Lia Sotos dijo…
me encanta, cabeza!
DANIELA MUÑOZ dijo…
Amé este texto, así, nada más, sentí frío en la espina dorsal.
Nota mental, no hacer nunca regimen alimenticio, ni imprimir tarjetas de presentación.
cristina dijo…
uff...que texto, cierto, tan cierto

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.