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Song for F.

Solo nosotros
los que tomamos las pastillas a tiempo,
los que visitamos la sala de emergencias,
los que no ingerimos nada prohibido
por una salubridad publica.
Los que tenemos trabajos estables, una hipoteca,
y poco sarro en los colmillos.
Los mentirosos, los gentiles, los acartonados.
Los que nos rendimos fácilmente, a los que cambian
sutilmente sus novias, los que siguen esperando
el cheque mensual en el correo.
Los que tenemos tarjetas de presentación,
los que llegamos a tiempo a cualquier lugar,
los que guardamos más de un traje, un walkman, un diccionario.
Los que no vamos a la cama sin profilácticos ni lubricantes,
los que presenciamos los partidos desde el sofá,
los que alguna vez empezamos un régimen alimenticio,
y abandonamos el futbol, la bebida, los amigos sin pareja.
Los callados, los correctos, a los que nos domesticaron.

Nosotros
los cobardes,
los que apenas acertamos a llorar en el cementerio
y señalar con un dedo frágil
cuál será el próximo.

Comentarios

P. dijo…
En este, la palabra "domesticaron" resulta hiriente.

¡Muy bien logrado!

Me parece muy llamativa (por fresca) la sensación de angustia que surge de la predictibilidad y la resignación.

Me gustó mucho.
Lia Sotos dijo…
me encanta, cabeza!
DANIELA MUÑOZ dijo…
Amé este texto, así, nada más, sentí frío en la espina dorsal.
Nota mental, no hacer nunca regimen alimenticio, ni imprimir tarjetas de presentación.
cristina dijo…
uff...que texto, cierto, tan cierto

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Golden record

nuestra existencia se disipa en el cluster número doscientosytantos una supernova nos manda su afecto
más rápido que la luz

y nosotros

lanzamos un par de bombas atómicas sobre pueblos llenos de civiles 500 metros sobre una cancha de tenis, a medio camino entre un arsenal y una fábrica de acero

necesarias como el plástico residual en los estómagos de las ballenas
o la epidemia de sífilis provocada a esas mujeres guatemaltecas
debimos dejar precisos los monumentos de esta estupidez
la extinción diaria de 150 tipos de animales las emisiones contaminantes de los volkswagens los pastores y los que pagan su diezmo a cambio de sus promesas los pedófilos que durante décadas ocultó la iglesia católica apostólica y romana
porque los discos dorados en el voyager 1 sus 56 saludos en distintos idiomas y toda nuestra música son de un tipo de ficción que esta especie extinta no se merece

Agua de río / agua de mar

Cae la lluvia río arriba.
La orilla empieza a ser corta,
el agua turbia.

Mirá el horizonte,
esos relámpagos golpean
las piedras.
Mirá tus pies,
el agua toca
tus dedos.
Mar adentro
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con la tierra;
lo sabés con la boca,
lo sentís en el cuerpo. Recordaste algo
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Cae la lluvia río arriba.

El mar
ahora es otro.

Fobos

Tal vez te acostumbraste a vivir
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Te hiciste por dentro con el murmullo de las turbinas,
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con el dolor, malsano,
que además se ha hecho uno
con las cardiopatías que te inventás
al dormir con frío y sin compañía.
Tal vez te acostumbraste a la vibración
en los cristales de esta casa.
A mirar con desconfianza a los turistas
que te piden direcciones en un idioma extraño.
A no ser vos la persona en la sala de espera,
que pasa las hojas de su pasaporte para deletrear
cada país que ha visitado en los últimos 6 años.
Tal vez ahora cerrás los ojos y escuchás una explosión propagarse por la troposfera. Te sorprendés, inmóvil, sin intentar despegar
tus parpados. Atento a ese raro silencio. En las paredes, los muebles, los vasos de agua. Es un tipo de calma que nunca había
existido en tu vida.

Algo se rompe …