No sentir mucho
o casi nada
aunque estés
al otro lado
de la mesa
y de los cubiertos.
Tratar de comprender
por qué el cuchillo que apunta
hacia nuestro pecho
es solo un descuido,
una falla en la etiqueta
y las buenas costumbres.
o tu cara;
la cabeza baja,
la conversación corta,
el vaso de agua intacto.
Salir temblando del edificio
aunque a penas me roce el viento.
Sentir por fin
como la punta de ese cuchillo
me ha arrebatado algo.
De alguna manera,
esto también es un descuido.
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esto también es un descuido".....