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Juegos de Mesa

Las campanas de la catedral repican cuatro veces. Debido a la luz, una sombra es el espejismo de un hombre que anda arrastrándose entre los adoquines. En estos días el barro de los trabajos urbanos provoca una clara alergia general. Los que pueden, esquivan el centro de Alajuela, los que no se refugian en el parque. Agrupadas alrededor de las bancas, varias personas se disputan la atención con unas cuantas fichas. La precisión de los movimientos es sólo medida por la agilidad mental de los espectadores. Los partidos toman aproximadamente cinco o diez minutos en resolverse. Si alguno nuevo llega, se agrega a la fila; si viene preparado se abre una nueva partida en otra banca. Uno creería que tal fidelidad con el juego provocaría seriedad entre los contendores, pero ellos se burlan de la rivalidad tomando cualquier tema y bromeando. Una de las bancas tiene pintado un tablero de forma modesta. Es la que esta frente al decorado que muestra un 1782, fecha en que se construyó el famoso oratorio que unió a los vecinos de la región entorno a La Lajuela. Algo parecido sucede en esa banca que es el sitio de reunión de los jugadores de tablero. En las sombras que desaparecen se repiten las campanas de una ciudad que apenas intentaba nacer, bajo la luz de la tarde.

Comentarios

james dijo…
Willis, por un momento viaje... el centro, la gente y la historia, pasada, presente y futura de nuestra querida Alajuela.

Buena nota!

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Golden record

nuestra existencia se disipa en el cluster número doscientosytantos una supernova nos manda su afecto
más rápido que la luz

y nosotros

lanzamos un par de bombas atómicas sobre pueblos llenos de civiles 500 metros sobre una cancha de tenis, a medio camino entre un arsenal y una fábrica de acero

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la extinción diaria de 150 tipos de animales las emisiones contaminantes de los volkswagens los pastores y los que pagan su diezmo a cambio de sus promesas los pedófilos que durante décadas ocultó la iglesia católica apostólica y romana
porque los discos dorados en el voyager 1 sus 56 saludos en distintos idiomas y toda nuestra música son de un tipo de ficción que esta especie extinta no se merece

Agua de río / agua de mar

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La orilla empieza a ser corta,
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esos relámpagos golpean
las piedras.
Mirá tus pies,
el agua toca
tus dedos.
Mar adentro
la sal se mezcla
con la tierra;
lo sabés con la boca,
lo sentís en el cuerpo. Recordaste algo
que te duele.
Cae la lluvia río arriba.

El mar
ahora es otro.

Fobos

Tal vez te acostumbraste a vivir
cerca de los aeropuertos,
dentro de su incertidumbre horaria
y el rango de contagio a ciertas enfermedades
que no saben nada del control de aduanas.
Te hiciste por dentro con el murmullo de las turbinas,
y ese motor lo has confundido siempre
con el dolor, malsano,
que además se ha hecho uno
con las cardiopatías que te inventás
al dormir con frío y sin compañía.
Tal vez te acostumbraste a la vibración
en los cristales de esta casa.
A mirar con desconfianza a los turistas
que te piden direcciones en un idioma extraño.
A no ser vos la persona en la sala de espera,
que pasa las hojas de su pasaporte para deletrear
cada país que ha visitado en los últimos 6 años.
Tal vez ahora cerrás los ojos y escuchás una explosión propagarse por la troposfera. Te sorprendés, inmóvil, sin intentar despegar
tus parpados. Atento a ese raro silencio. En las paredes, los muebles, los vasos de agua. Es un tipo de calma que nunca había
existido en tu vida.

Algo se rompe …