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Música para Dormir

Hay algo en la música de los autos cuando pasan; una reiteración del ruido que convierte la carretera en algo propio. Cuando uno se ha acostumbrado a esa vibración se escucha la noche de una manera diferente. Porque solo de noche, con la casa quieta, es que formalmente apreciamos el ritmo ajeno a nosotros mismos.
En Dulce Nombre de Alajuela, el lugar donde vivo, existen dos caminos cercanos a la población que son muy concurridos: la autopista y la carretera que conecta La Garita con el Barrio San José. Aunque una sea la vía principal que permite el paso sin internarse por Alajuela; la otra, muchas veces es tomada por los camiones y viajantes que en ciertos días se ahorran las presas de la otra ruta. Este fenómeno convierte al asfalto en un instrumento sonoro, accionado por las miles de máquinas al pasar.
Desde la ventana de cualquier cuarto; lo que se integra para articular la atmósfera es el rugido del combustible quemándose, una radio encendida y la conversación entre los pasajeros. Una atmósfera que, en mi caso, he vivido por veinticuatro años. Habituado a esos sonidos, desconozco los elementos que posibilitan la costumbre; no sabré ni uno solo de los nombres de las personas que pasaron con su auto frente a mi casa, ni siquiera que canción reproducían en el dial. Ellos completan su viaje y yo mi jornada: ignorando las costuras que hacen posible la rutina.


William Eduarte para La Nación

Comentarios

lucho dijo…
Esta muy bien. Es gracioso cuando estas habituado el ruido de los carros y salis de San Jose... de verdad es como oir el vacio jaja.
silvia piranesi dijo…
qué buena frase final.

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Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.