Ir al contenido principal

Alajuela por la Pista

La noche sirve para que se acumulen, para que en grupos esperen atentos el próximo rugido de una maquina al acelerar. Mientras en el centro comercial cierran el supermercado, los cines y las tiendas, ellos descubren el placer a cientos de kilómetros por hora. Ese placer que solo algunos perciben cuando la velocidad te empuja detrás de una manivela. Ese placer que inicia en la chispa de un motor quemando combustible contabilizado en galones; todo sin pensar en el peligro, en las prohibiciones, en las consecuencias.

Al otro lado de la carretera un conductor que regresa tarde del trabajo ve el espectáculo con otros ojos; marca desde su celular al 911 para detener tanta barbarie. Igual, muy adentro de si mismo, pueda que se imagine en uno de los honda civic transformistas compitiendo hacia ningún lado.

También de esa orilla, la adrenalina se acumula en la sala de emergencias. Los que corren son los enfermeros y los doctores. Ese murmullo de autos en frenesí rompe con el silencio absoluto que debería instarse en los hospitales. El placer de unos es la incomodidad de otros.

Al final, el humo de cada mufla es el mismo para todos, quieran o no. El humo como una forma de entender que las divisiones entre lo que está bien y está mal son a veces poco claras; más bien bastante difusas según se quiera mirar.



William Eduarte para la Nación

Comentarios

y un parche de metal y carne contra la baranda de algún puente.

también pasa.
silvia piranesi dijo…
hola william. en cambio aquí esas divisiones me parecen muy claras, jeje. saludos

Entradas más populares de este blog

Cuartos casi vacíos

vas a comprar una cama estrecha
para quién se acueste en ella
tenga que tenerte cerca

tener solo una sábana una cobija
para que sea la noche
y sea el frío
comprar una cama estrecha
de la que no puedan
levantarse
ni escapar

hoy
vas a dormir e imaginarlo

directo en las lozas           que son lo más cercano
          que estás de la tierra

su cuerpo late en algún lugar
y lo escuchás
vas a comprar una cama estrecha
para que se acerque y sea la noche pero ya no más este inmenso e insoportable frío

La paradoja de Schrödinger

Si las corrés, las cortinas,
van a pasar 10 años; flacos, alegres, cortos. La sucesión de estaciones
llenas de lluvia, y el frío y la sequía.
Vas a ser otra persona
y con una foto diferente
en todos los documentos personales.

No te reconocerías
pensando lo mismo que ahora:

no he pagado los recibos,
tengo que adoptar un gato
y si no abro la cortina, puedo ignorar si es de mañana

tal vez
diez minutos más.

I Put A Spell On You

la versión de Nina
Deseás ser la pausa en su respiración.
La vibración de sus vasos sanguíneos. El nombre que muerde y calla.
El nombre quieto en su memoria.
Deseás que venga y te deje repetir su nombre
por la pura inercia del ambiente.

Y la deseás.
Es ese el peso de su nombre. Vos mismo se lo has dado.

Te absorbe.
Y la deseás.

Más allá de ella misma.
Más allá de lo que vos sos.

Esta espera es lo único que existe.

Y tu deseo.