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Alta Intensidad

Sobre el libro “Los Taxis nunca vendrán vacíos” de Estibaliz Solís por William Eduarte 1: “Se debe negar lo que te conmueve” Estibaliz Solís Es difícil leer cuando los lagrimales se te secan, las palmas de las manos, todo el cutis y la boca por dentro. Es difícil ejercer otro oficio en esta espera que el de pasajero, con la maría acumulando kilómetros pero sin chofer que nos cuente las noticias del día. Y es que en estos textos somos la reincidencia que en otros tiempos le llamábamos esperanza, o ilusión o inocencia. Pero claro, con un gran punto de giro: sabemos de ante mano que la salvación la inventaron para engañarnos. Una vez le leí a Verónica Viola Fisher : Nosotros / respetamos el compás de otra lengua / hacemos honor al que nos dice lo que no queremos oír/. Tal vez por eso es este un libro que incomoda, como cuando nos sentamos en la bicicleta en los días de lluvia y se nos moja todo. Un libro que hace puntos y seguidos donde duele, donde sangra, donde había que seguir ex...

Desenfoque

Hay cosas que no existen: los rascacielos, las bajas temperaturas, los credenciales de mano. Cosas que son de invención física, atribuibles a los días de baja gravedad geográfica. Cosas que aparecen en los trenes, en las interlineas, en el plano de aquella película que nunca se concluyo por culpa de la actriz principal. Hay cosas que no existen, con nombres propios. Cosas como la memoria, los aerolitos, las raíces en azul cobalto. Cosas que sufrimos tanto como el asiento vacío, las pastillas contra el mareo, las uñas cortas. Que se nos olvidan; que son como esa mancha pequeña en los anteojos.

Miopía

Ver los aviones hoy es saber que no existimos. Que la aerodinámica nos ha superado, la velocidad por minuto, el peso de las turbinas. Ver los aviones y el miedo tan obsoleto como una nube. Ver los aviones y pensar con vértigo. Ver los aviones y sentirse en el mareo. Ver los aviones así, vencidos, pequeños e inútiles; como nos miran a nosotros desde el cielo.

Apartamento # 4

Una mujer es la que se muda. Deja la sal, el estante con polvo y apenas algo de su aliento. Una mujer es la que saca las maletas, pide un taxi y en una copa vacía toma los últimos pasos de su casa. Todo lo que mira inicia en la lluvia, se descompone lentamente, marca los apartados de su historia. Una mujer es la que paga al servicio de limpieza para que no quede nada de su pasado. Una mujer y su espera, una mujer y sus días, una mujer y la mayor parte del olvido. Una mujer es la que se muda: ya no sabré en cual dirección se termina el aire.

Bajo Cero

Ella intenta la palabra nunca y se congelan las valijas con su ropa; cada pieza de lencería se empalidece como el frió, el aire, los montacargas. No vuelve y no se acuerda. No existe y es en todo momento otra que se padece a si misma. Ella desde el fondo de las despedidas, las pastillas contra el mareo, las hojas con filo de los calendarios. Un día tiene una dirección diferente y tres kilos de más en su cuerpo. Ella intenta la palabra nunca y conoce de golpe la temperatura exacta de los icebergs.

33 000 pies

El aire espera. Espera porque tiene el cuerpo de un pájaro. Ella misma espera porque está en el aire. Desde acá las nubes no tienen forma y es como si atravesára algo que solo desde tierra supiéramos que existe. Y es que el aire es toda la espera que se acumula en el cielo.

Retrato con otro

Yo podría ser el hombre dentro del marco de la fotografía; posando de forma correcta y manteniendo el peso adecuado para no sufrir insuficiencias cardiacas. Dejaría el andar encorvado, el azúcar como un depositario de las horas, la razón por la que no me rasuro para acariciar mi hombría. Yo podría ser el hombre que envidian las desconocidas y que nunca fuma en presencia de sus hijos. El de la manzana de adan marcada, que corre de madrugada y lava los platos después de los alimentos. De saco, trabajo estable y barbería. El que posa con cinturón negro y mirada fija. Yo podría ser el hombre dentro del marco de la fotografía: el que nunca duda, el que no llora en secreto. El que no es ausente dentro de esas manos.

Afonía

Dejame escuchar mi nombre como la nada. Mi nombre apretado entre los dientes, acabado por la falta de aire, en espera con el silencio. Dejame escuchar mi nombre como si fuera algo que nos doliera. Mi nombre en ningún segundo, como un escalofrió. Dejame escuchar mi nombre mientras camino y sea solo el viento el que me llame.

Correo Aéreo

Nosotros y el tedio, sumergidos en el aire para intuir nuestro ahogo. Nosotros en el baño con el agua hasta los tobillos, en los armarios en desorden, en las ventanas que nunca cierran del todo. Nosotros a tres, cinco pasos de las puertas, lubricando el tele noticiario y pasando del insomnio gimiendo y tocando; hechos en el frío de las fricciones que se apagan. Nosotros en las fotos amarillas, en ciudades separadas, en la llamada inútil para conciliarse con la pena. Nosotros y el miedo. Migrando de boca, arruinando la piel, besados en el llanto. Nosotros y esos tantos kilómetros de distancia que sirven para pronunciarnos.

Movilidad

Que no te aten los pies nunca. Un salto es solo eso, una migración completa del suelo a la nada del aire. Que prefirás correr antes que la silla o la botella de plástico con agua de supermercado. Que sigás tu gira hasta que se acabe el pavimento, o los aviones, o la forma invisible de las nubes. La velocidad es propia de los organismos que sienten la necesidad de confirmar sus movimientos. Que nunca incorporés a la vida un mecanismo diseñado para atormentarte; todo lo pasado queda al margen de lo que se forma en los parpados. Se suficiente con las manos, se precisa con los labios, se exacta como el ventrículo izquierdo de un paso. Que tu boca no vuelva a decir adiós, o hasta luego. Que estés ausente de las cosas detenidas. Que no te impidan marchar nunca. Que seas siempre la misma pero en otra atmósfera.

La Culpa

Es necesario este dolor. Los lanza llamas que existen entre mi pelvis y los vacíos. Es necesaria la ventana estando cerrada, porque del otro mundo y la otra cama preciso mis propios brazos en cruz. Es este dolor un recuento que gime en concordancia con los aviones desplegados en el océano. Una especie que ha resucitado de las cenizas de otra. Es necesario como decir: hoy encuentro mi ombligo dos centímetros más abajo y no me hace gracia. Es necesario este dolor que se precipita en las hojas del calendario que marco en setiembre. Las estaciones solo se concilian con mi pecho para detallar lo que he perdido. Es necesario este dolor. La forma en que los dientes mutilan cada aliento. El aire que se cita con la vida apenas para que exista. Son necesarios los adivinos en el transito con el frío, en el sudor que se parece al miedo, en la sábana sin perfil que calca al abandono. Es necesario este dolor. Es necesario y es eterno, es pobre y me acusa de provocarlo.

de Mudanza

Dry Corn Flake Ya no hay leche sino cuatro recibos esperando junto a la refrigeradora. Dentro de ella se activa un mecanismo que permite a la luz encenderse por unos minutos. Sin importar que esté vacía merece un gran silencio; lo necesario para contemplar con interés lo que existe sin importar las circunstancias.

de Oldder

LOVE todo acto de amor empieza justo en el espacio que deja el cuerpo para saltar al vacío conciente de que el dolor es su única forma todo acto de amor empieza en el abandono como si ese momento construyera hermosos abismos para la más insignificante de las muertes aca existen algunos más

Felipe, me haces falta

Richard Wright me pide que piense en la muerte Llueve Y tal parece que si existiera el mar al borde del banco nacional El maldito edificio ya no existiría Llueve sobre mi casa ajena Sobre mi piel extraña Y tengo miedo. ( yo se que tenes miedo también.) Pero esta lluvia Puede todo. De alguna forma tener miedo juntos Es Una extraña manera de ser Valientes. Felipe Granados (este es uno de los ultimos poemas que me envio felipe para que yo lo leyera)

El Mutilado

Uno de los tantos poetas que me dejó, que ahora leo y son él en toda esta tristeza. Pero ahora, silencio: no alarmemos a nadie, que no vean la herida sangrante y purulenta. Demos tiempo al olvido. Callemos, y que nadie -ni siquiera yo mismo- recuerde que soy yo. Gabriel Ferrater: http://amediavoz.com/ferrater.htm#EL%20MUTILADO

Idea Vilariño

Idea Vilariño murió semanas ante que Benedetti pero de ella casi nadie se dio cuenta. Sin embargo su obra y sus textos tienen una fuerza increible. Aca o aca pueden encontrar algunos. YA NO Ya no será, ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo no coseré tu ropa, no te tendré de noche no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui por qué me amaron otros. No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca ni si era de verdad lo que dijiste que era, ni quién fuiste, ni qué fui para ti ni cómo hubiera sido vivir juntos, querernos, esperarnos, estar. Ya no soy más que yo para siempre y tú Ya no serás para mí más que tú. Ya no estás en un día futuro no sabré dónde vives, con quién ni si te acuerdas. No me abrazarás nunca como esa noche, nunca. No volveré a tocarte. No te veré morir.

Good as New

Yo sé que mi corazón esta en otro lado; escucho su ruido desprenderse apenas de todos los silencios. La mudanza ha hecho que este cuerpo tienda a fraccionarse. Veo por la cerámica de la casa una carga de ventrículos resoplar en cada uno de mis costados. Pero es suficiente. Estos órganos ya no me pertenecen. Es hora de que meta mi mano en el pecho y entre el desorden haga que otros aparezcan.