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Helicopteros

Las helices en la madrugada, sus ruidos en todo, sobre la voz de las madres, sobre los pasos de los niños, sobre las camas y las tardes lluviosas en que los amantes se muerden rapido los labios. Las helices triturando cuerpos, quebrando los escombros, desapareciendo las noches y los sitios donde se encuentrana los viejos amigos. Las helices alimentandonos, hiriendonos, reproducciondo un licor corrosivo para la sangre.
Las helices como religion, como dogma, como estigma en cada ventana y cada pupila.
Las helices al dominio de las puertas, de los candados, de las llaves y el ojo de la cerradura.
Las helices dentro, fuera, invisibles e inquebrantables.
Las helices sin nombre y volando sobre el siempre que pasa desde que amanecio el hombre.

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http://www.nacion.com

Comentarios

Anónimo dijo…
Mae me recordaste a un poema de Gonzalo Rojas que se llama precisamente "Helicoptero".

-Lucho.
William Eduarte dijo…
Puta lucho, ya quisiera.
jje
Gracias por pasar a visitar

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Golden record

nuestra existencia se disipa en el cluster número doscientosytantos una supernova nos manda su afecto
más rápido que la luz

y nosotros

lanzamos un par de bombas atómicas sobre pueblos llenos de civiles 500 metros sobre una cancha de tenis, a medio camino entre un arsenal y una fábrica de acero

necesarias como el plástico residual en los estómagos de las ballenas
o la epidemia de sífilis provocada a esas mujeres guatemaltecas
debimos dejar precisos los monumentos de esta estupidez
la extinción diaria de 150 tipos de animales las emisiones contaminantes de los volkswagens los pastores y los que pagan su diezmo a cambio de sus promesas los pedófilos que durante décadas ocultó la iglesia católica apostólica y romana
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Fobos

Tal vez te acostumbraste a vivir
cerca de los aeropuertos,
dentro de su incertidumbre horaria
y el rango de contagio a ciertas enfermedades
que no saben nada del control de aduanas.
Te hiciste por dentro con el murmullo de las turbinas,
y ese motor lo has confundido siempre
con el dolor, malsano,
que además se ha hecho uno
con las cardiopatías que te inventás
al dormir con frío y sin compañía.
Tal vez te acostumbraste a la vibración
en los cristales de esta casa.
A mirar con desconfianza a los turistas
que te piden direcciones en un idioma extraño.
A no ser vos la persona en la sala de espera,
que pasa las hojas de su pasaporte para deletrear
cada país que ha visitado en los últimos 6 años.
Tal vez ahora cerrás los ojos y escuchás una explosión propagarse por la troposfera. Te sorprendés, inmóvil, sin intentar despegar
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existido en tu vida.

Algo se rompe …

El nacimiento de una isla

Tus pasos te llevan.
Ha pasado la peor parte del día; el calor ha bajado
y ya no sentís esa presión
en la parte del cráneo.

Al lado el mar, tu sombra,
miles de pedazos de plástico enterrados en la arena.

Se forma el horizonte a tus pies; las huellas en el agua turban el reflejo del cielo. 
Te detenés esperando
que se vuelven a concretar sus nubes,
un pájaro, dos o tres montañas oscuras.
La marea sube
hasta que el pájaro
hace un nido en tu cabeza.

Sos la isla       y     nada   importa.